Por esta desgarradora razón Junieysis regresó al condominio donde fue asesinada
Junieysis regresó al condominio y hoy su historia estremece a Costa Rica y Nicaragua. La tragedia de Junieysis Adely Merlo Espinoza ha paralizado a ambos países, luego de que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmara el hallazgo de su cuerpo en una fosa dentro de un exclusivo condominio en Salitral de Santa Ana. Tras días de angustia y una búsqueda incesante, emerge una verdad dolorosa detrás del atroz crimen había un profundo acto de sacrificio materno que explica por qué la joven de 29 años decidió volver al lugar donde finalmente perdió la vida.
El instinto materno: Junieysis regresó al condominio
Según los relatos de familiares y allegados, Junieysis regresó al Condominio Los Pericos no por voluntad propia hacia su expareja, sino por un profundo amor hacia sus hijas gemelas de apenas 4 años.
La joven nicaragüense, conocida por su alegría en redes sociales, se había trasladado semanas atrás a San Ramón de Alajuela para alejarse de un ciclo de violencia. No obstante, las declaraciones de su familia apuntan a que su agresor, de apellidos Sandi Mora, utilizó el vínculo con las menores para persuadirla de volver, de esa manera Junieysis regresó al condominio. «Ella regresó para proteger a sus hijas, porque su mayor miedo era que les pasara algo», relatan voces cercanas al caso. Este «gancho emocional» es una táctica común en casos de violencia doméstica, donde el agresor utiliza a los hijos como herramienta de manipulación.
El hallazgo que confirmó la tragedia en Santa Ana
El 9 de abril de 2026 quedará marcado como el día en que la esperanza se desvaneció. Agentes del OIJ, tras custodiar la vivienda durante varios días, realizaron una excavación en el patio de la propiedad. A una profundidad de casi dos metros, localizaron los restos de la joven.
El sospechoso, Sandi Mora, fue detenido de inmediato. Las autoridades judiciales manejan la tesis de un femicidio planeado, ocultando el cuerpo en su propia residencia mientras fingía desconocer el paradero de la madre de sus hijas.

La lucha del hermano y la familia por la custodia
El hermano de Junieysis, quien viajó desde Nicaragua apenas se reportó la desaparición, ha sido la voz de la familia en este proceso. En declaraciones recientes, el joven reconoció que el dolor es inmenso, pero su prioridad absoluta son sus sobrinas.
«Lo que más queremos es que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) nos las entregue» , declaró con firmeza. Sin embargo, admitió que los trámites legales se han retrasado debido a las intensas diligencias judiciales y la preparación para recibir el cuerpo de su hermana. La familia busca llevar a las niñas a Nicaragua para que crezcan en un entorno seguro, lejos de la sombra de la tragedia que vivieron en Costa Rica.
¿Qué pasará con las hijas de Junieysis? El papel del PANI
Actualmente, las gemelas se encuentran bajo el resguardo del Patronato Nacional de la Infancia (PANI). La institución intervino de oficio el 8 de abril, retirando la custodia al padre ante la gravedad de las sospechas en su contra.
Para que la familia materna logre la custodia internacional, el PANI debe realizar una valoración exhaustiva del recurso familiar en Nicaragua. Este proceso busca garantizar que las menores reciban el apoyo psicológico necesario tras el trauma de perder a su madre y ver a su padre arrestado.
Impacto en la comunidad y la urgencia de justicia
El caso de Junieysis Adely Merlo Espinoza no es un número más en las estadísticas de femicidios. Su muerte ha generado una ola de indignación que exige reformas en los sistemas de protección para mujeres migrantes. La comunidad nicaragüense en Costa Rica se ha unido para solicitar apoyo económico para la repatriación del cuerpo, un proceso costoso y burocrático que la familia intenta agilizar.
Un llamado a la prevención
La historia de Junieysis nos recuerda que el ciclo de la violencia es letal y que el regreso de una víctima al hogar del agresor suele estar mediado por la coacción y el amor hacia los hijos. La sociedad costarricense y nicaragüense hoy lloran a una madre que, en su intento por rescatar la estabilidad de sus niñas, terminó siendo víctima del sistema que debió protegerla.

